CAPÍTULO — La línea que no se cruza
Teresa estaba en su casa esa noche, pero no estaba tranquila.
Había aprendido a moverse en silencio, más por intuición que por costumbre, y esa noche algo en el aire le dijo que no se encerrara en su cuarto como siempre.
El pasillo estaba apenas iluminado cuando escuchó voces que venían del dormitorio de su hija. Desde que había terminado con Mauro, Sandy estaba viviendo en su casa, y hacía varias noches que Teresa percibía ruidos, murmullos, presencias qu