Capítulo— Al Amanecer Carolina despertó lentamente, como si su cuerpo necesitara un momento más para asimilar dónde estaba, cómo había llegado allí y por qué sentía esa calidez tan distinta a cualquiera que hubiera conocido. El amanecer despertaba suave, derramando un rayo tibio sobre la habitación, y por un instante ella no supo si soñaba, si seguía atrapada en ese estado de liviandad en el que había caído la noche anterior, o si realmente estaba sintiendo lo que sentía. Porque algo dentro de ella estaba… distinto. Muy distinto. No era solo su cuerpo. Era su alma. Cuando abrió los ojos del todo, lo primero que vio fue a Gabriel, dormido a su lado, con el pecho subiendo y bajando de forma tranquila, serena, casi plácida, como si el mundo no pudiera tocarlo mientras él descansara así. Tenía el brazo extendido hacia ella, como si hubiera querido seguir abrazándola incluso dormido. Y su rostro, relajado, sin tensiones, sin máscaras, le provocó algo que la sorprendió tanto que
Leer más