CAPÍTULO — Entre Mentiras y Emergencias
El viaje al sanatorio fue un silencio tenso, punzante, casi insoportable. Carolina apretaba el celular entre las manos como si pudiera arrancarle una explicación más clara de lo que acababa de escuchar. Gabriel conducía rápido, pero con esa precisión controlada que solo tienen quienes están asustados, aunque se niegan a fallar.
Cuando llegaron, la entrada estaba llena de movimiento: enfermeros que iban y venían, administrativos revisando carpetas, famili