148. MI MARCA EN TU PIEL
ISABELLA—Bebé, espera... ah... shhh.Mi espalda se arqueó, y mi trasero se alzó sin siquiera quererlo, mientras esa mano grande y áspera frotaba una y otra vez justo por mi húmeda rajita.Entonces dejó de tocarme, y lo sentí ponerse de pie detrás de mí; el ruido de una cremallera abriéndose se mezcló con mis jadeos excitados.Me tensé, sin saber qué esperar; la curiosidad se mezclaba con perversa lujuria.Los pasos de Kaden se amortiguaron sobre la alfombra y, un segundo después, estaba justo frente a mi cara.Levanté la cabeza para mirarlo desde donde estaba, a cuatro patas, y, Diosa… tragué saliva con fuerza, sintiendo que mi coño palpitaba, hambriento…Alzó esos brazos musculosos, con tatuajes de runas diminutas en el interior de los bíceps, y se quitó la camiseta negra.Ese torso esculpido, delicioso, que me hacía querer pasar la lengua por sus pezones y por cada maldito relieve de sus abdominales, quedó de pronto al descubierto.Ya estaba jadeando y empapada cuando mis ojos se t
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