151. SÉ MÍA PARA SIEMPRE
KADENTomé su mano y la guié a ciegas hasta las puertas del balcón; luego las abrí de par en par.Sentí que Isabella se tensaba en cuanto le dio la brisa helada, haciéndola estremecerse.Casi se detuvo, pero yo seguí tirando de ella. Quería ver qué estaba dispuesta a hacer para complacerme… y mi Omega no me decepcionó.Era perfecta, y aun con el miedo, con todo lo que se estaba imaginando en la cabeza, se quedó ahí desnuda, de espaldas a mí, mientras yo le susurraba al oído:—Como te encanta enseñarle a esos tipos del bar lo que es mío... entonces, bebé, dales el show completo. Inclínate y agárrate a la barandilla mientras te follo.—¡¿Qué?! —La vi echarse hacia atrás, aterrada, pero chocó con mi cuerpo sólido y al instante alzó las manos para arrancarse la venda de los ojos.—¡No te la quites, Isabella! No estoy jugando ahora mismo, ¡y más vale que Thera no abra la boca o también la voy a castigar! —gruñí entre dientes contra su nuca, sintiendo su jadeo.Mi preciosa Omega tembló bajo
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