Liam gruñó desde lo más profundo de su garganta cuando Bianca le acorraló contra la mesa, usando la sorpresa del momento como distracción para morder su labio.—Te lo merecías.—Soltó la chica, faltando aire.No se quedaría así.—A-Ah~Había avanzado y ahora Bianca estaba a su disposición, contra la pared, con los ojos bien abiertos, esperando por algo, algo bueno, algo que ambos necesitaban.—Te encanta mandar…—Trataba de sonar como un regaño, pero la sonrisa en su boca lo impedía.—Ya deberías saberlo, Bianca hay cosas en las que no tendrás control, bebé.—Bianca gimió nuevamente cuando Liam le mordió la oreja y otra vez cuando su trasero fue estrujado. Eso logró que cerrara los ojos, tomando una actitud sumisa, pero entonces, cuando más se dejaba llevar, y más Liam creía que había ganado, decidió levantar una pierna que pronto rodeó la cintura del contrario, creando un ángulo exquisito y una posición para moverse.—No estés tan seguro, cariño. No me gustan los niños malos.—¡Bianca!—C
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