Miró a su alrededor y notó un patrón: cabello oscuro, lacio, ojos redondos y cuerpos delgados. Los Palmer merecían un espacio en el Louvre, y Liam estaba en el centro de todos ellos con esa belleza que le quitaba el aliento a tantas admiradoras
Entró en la casa y observó en todas direcciones. Palmer había tratado de explicarle dónde estaba el baño mientras era arrastrado por alguien a un lugar desconocido, pero no pudo entenderle. Entonces hizo lo que cualquier persona en un lugar nuevo haría: husmear.
Mirando disimuladamente, no pudo evitar notar lo costoso que era todo, desde los muebles de madera hasta las decoraciones de los toma cortina. Pasó por la sala de estar y, con el corazón latiéndole rápido, miró por encima del hombro antes de subir la escalera.
En la primera planta, dentro de la habitación de invitados, había dejado sus pertenencias y regalos. Al principio pensó que se trataba de la residencia oficial de los padres de Liam, pero eso no era posible. De ser así, la señora