Mientras se perdía en ansiedad y preocupaciones, Liam amenazaba a su hermana con la mirada, como un gran perro enseñando los dientes, gruñendo y tratando de intimidar. Pero lo que no sabía era que la chica frente a él tenía más años y, con ello, más experiencia; ya había logrado su cometido.
Se puso de pie.
—Trataré de mimar a mi sobrino por un rato. Eso, si es que me presta atención. Creo que ya he hecho suficiente.— Se despidió con una sonrisa y una leve reverencia.
Ambos se quedaron en silen