—Entonces, Gabriel, ¿puedes bañarte solo o quieres que te ayuden?—Soy grande, puedo hacerlo todo yo solo. —Levantó la mano para detenerme en la puerta del baño.—Muy bien, pequeño. Grita si necesitas ayuda para alcanzarte la espalda y Finn entrará, ¿de acuerdo? —Gabriel me levantó el pulgar y Finn se quedó aterrado—. ¿Qué? —pregunté, bastante segura de saber la respuesta.—¿Cómo se supone que lo ayude? ¡Nunca he hecho nada de esto! —me susurró a gritos.—Relájate, no es tan difícil. ¿No tenían cachorros en su pequeño grupo de errantes?—Después de Sammy y de mí, no realmente. La mayoría de la gente con cachorros solo se quedaba el tiempo suficiente para llegar a otra manada. Era más seguro para ellos estar en el grupo grande. O nunca encontrábamos cachorros, o nuestros fantásticos líderes los evitaban y los ignoraban. Creo que lo segundo es más probable.—¡Finn! ¡Necesito ayuda! ¡Me cayó jabón en los ojos! —gritó Gabriel.Tomé a Trinity, que me soltó y se acurrucó contra mí sin resist
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