FinnListo. Eso fue todo lo que nos dijeron: que nos las arregláramos. Ahora estaba atrapado allí, quién sabe por cuánto tiempo, con ella. No podía lidiar con eso en ese momento, tenía que salir de allí.—Voy a dar una vuelta. —Solté el bolso y me escabullí hacia la puerta.—Finn, espera...No escuché nada más de lo que dijo mientras salía disparado como un cobarde por el pasillo, bajaba las escaleras, pasaba junto a una Kennedy confundida y llegaba hasta el enorme patio. Jadeaba, no lograba llenar los pulmones. No podía con eso. No podía estar cerca de ella. Su aroma en la camioneta ya había sido bastante difícil de soportar. Estaba más relajado y, al mismo tiempo, más tenso de lo que había estado en semanas.—Necesitas calmarte. Esto es algo bueno.—¿Cómo va a ser algo bueno? Apenas me estaba acostumbrando a no estar cerca de ella.—Tienes otra oportunidad, por eso es algo bueno.—No la quiero. Ella no me quiere. Soy un errante sin nada. Déjame rechazarla y seguimos adelante. El rest
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