FinnLa sala estaba llena de gente cuando por fin logramos entrar. No me gustaban las multitudes, pero había tanta emoción alrededor del nacimiento de la bebé de Kennedy y Ryker que no pude evitar sonreír junto con todos los demás. Trinity se escurrió de mis brazos, pero me tomó la mano con sus deditos diminutos. Era obvio quién mandaba allí.Miré por encima del hombro hacia Greta, pero lo único que recibí fue una sonrisa y un encogimiento de hombros mientras ella se dirigía a la cocina, y a mí me arrastraban más cerca del sillón abarrotado, donde apenas alcanzaba a ver la coronilla de Kennedy entre la multitud que la rodeaba para felicitarla.—Vamos, Finn, mira, ¡mira! —Trinity se movía como si nuestros cuerpos fueran del mismo tamaño y yo pudiera deslizarme entre las piernas de los adultos igual que ella—. ¡Vamos, Finn! —dijo, molesta por el paso tan lento. Algunas personas se apartaron y sonrieron al ver las exigencias de una niña decidida.Cuando por fin logré abrirme paso, la esce
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