BYRON HARRINGTONNo era la manera en la que pensaba encargarme de Karen, quería algo más glorioso, digno de lo que le hice a su padre, pero prefería sacrificar mi lado artístico por un bien mayor.—¡No es Amber! —volvió a gritar mi madre sin soltar el cuchillo que goteaba sangre, mientras el cuerpo de Karen yacía en la cama, con los ojos fijos en el techo, vidriosos, mientras su cuerpo se terminaba de relajar sobre su propio charco de sangre.—Lamento mucho que tu estancia de lujo en el psiquiátrico se haya frustrado por todo esto, madre —dije con un suspiro cansado y negando con la cabeza, mientras retrocedía hasta que mi espalda se apoyó en el espejo de cuerpo completo montado en la pared—, pero no te preocupes, al lugar donde te llevarán no necesita cuotas para mantenerte dentro, puedo decir que te lo ganaste a pulso.Señalé con el mentón el cuerpo de Karen mientras sonreía.«Aprende a jugar ajedrez y aprenderás a ganar en la vida real», había dicho mi padre cuando me sometía a esa
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