Arthur sonrió y se acomodó para mirar por lo bajo a aquel hombre tan desagradable.—No hagamos el tonto señor Stone, sabe bien que es esto, lo estoy sobornando para que desista de su absurda demanda y deje a mi prima en paz, ella no será su esposa, y el infante sucesor no sabrá nunca que usted es su padre, usted, tomara este dinero, mucho más que lo que un hombre arruinado podrá gastar en tres vidas, y luego, desaparecerá para siempre, ¿Le queda claro? — ofreció el hermoso y elegante Duque.Enzo comenzó a reírse.—¿De verdad me cree tan estúpido para aceptar un soborno así? Si me caso con Emma tendré mucho más que esto, y, además, seré reconocido como parte de la familia real de este país, ¿Por qué habría de aceptar su soborno? Duque —Arthur siguió manteniendo su sonrisa, por supuesto, ya se esperaba aquello.—Porque, señor Stone, si no acepta mi amable ofrecimiento, la familia real de este país, se encargará de hacerlo trizas. Vera, se lo explicare a detalle. El infante Borbón es el
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