—¡Enzo! — Daniel entro gritando al estudio de Arthur, y se había sorprendido de ver a su viejo amigo allí. Acababa de llegar desde el muelle, y no esperaba que el Duque ya hubiese capturado al hombre.Propinándole un poderoso puñetazo, Daniel había derribado a Enzo sobre el suelo, pero este, comenzando a reírse como un demente, los dejó perplejos tanto a él, como a Arthur.—Daniel, podría decir que es una gran sorpresa el verte aquí, pero en realidad no lo es — decía entre risas entrecortadas y asfixiadas.—Estás demente, ¡Escúchame bien! Aléjate de Emma, de Dante y tambien de mí, no voy a permitir que le hagas daño, yo voy a protegerla — grito Daniel imponiéndose, pero las escalofriantes risas de Enzo, no se habían detenido.—Por supuesto Daniel, tu eres su caballero de blanca armadura, el maldito traidor que se acostó con la mujer que yo amaba a pesar de mis advertencias, pero no te preocupes, ¡tu tambien vas a pagar caro lo que me has hecho! —Levantándose con una habilidad casi so
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