161: Involucrados.
Miraba aquella revista y no podía evitar sonreír; si no podría tener a Daniel Lancaster jamás, al menos se aseguraría de que Emma se sintiera miserable y avergonzada el resto de su vida.
Hacía ya demasiados años que estaba enamorada perdidamente de ese hombre, y la idea que nuevamente había elegido a una cualquiera sobre ella la enfurecía en demasía. Había ya intentado por todos los medios acercarse a él, pero nada parecía dar nunca resultado, era tanta la frustración que estaba experimentando