AURA.—Eso... eso fue ilegal —susurro, y siento una sonrisa débil formarse en mis labios. Mi cuerpo entero vibra, y la sensación de temblor aún no se ha ido. El clímax ha sido una explosión que ha borrado todo lo demás.No sé qué estoy haciendo. Honestamente, no tengo idea. Hace unas horas, mi vida era una planificación rígida: mi novio, mi carrera, mi exclusiva. Ahora, estoy desnuda en el penthouse de Christopher Jones, el hombre más peligroso de la ciudad, después de una borrachera de tequila y un beso en la boca del infierno.Debería estar pensando en Thorne, en las fotos, en mi ética. Me he olvidado de todo, de todos.Pero lo estoy disfrutando. Lo disfruto tanto que me asusta. La sensación es de absoluta libertad, de haber saltado un abismo sin red.Extiendo mi mano temblorosa hacia él. Es una invitación, un ruego.—Ahora, ¿vienes tú?Lo miro. Desnudo, musculoso, poderoso. La luz de la ciudad ilumina su figura, dándole un aura de divinidad oscura. Es tan real y tan tangible, que l
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