CAPÍTULO 1: EL REGRESOEl vidrio del vaso de cristal se empañaba con cada aliento que soltaba, reflejando la luz tenue de las lámparas de la sala de reuniones. Desde la ventana, podía ver cómo la ciudad se vestía de luces y sombras, mientras los coches corrían por las avenidas como pequeños insectos metálicos. Había pasado exactamente diez años, tres meses y diecisiete días desde que abandonara este país, y aún así, el olor a humedad y café que impregnaba el aire me transportaba de inmediato a un pasado que creí haber enterrado para siempre.—Sofía, ¿estás bien? —preguntó Mara, mi antigua compañera de universidad, poniéndome una mano sobre el hombro. Sus ojos de color avellana estaban llenos de preocupación—. Sabía que esto sería difícil para ti, pero todos hemos estado esperando tu regreso.Asentí con la cabeza, forzando una sonrisa que sentía como una máscara pegada a mi rostro. Había aceptado la invitación a esta reunión de amigos del colegio con un propósito claro, aunque nadie má
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