Seis meses después de la boda, la primavera dio paso al verano, y Elena se graduó de la Facultad de Educación con honores. La ceremonia fue en el auditorio de la universidad, y todos sus seres queridos estaban ahí: Javier, Luna, Rosa, su madre, la Profa. Ramírez y los niños de la Escuela San José —que habían hecho un cartel gigante con la frase: «Felicidades, maestra Elena!».Cuando le entregaron el título, Elena se paró en el escenario y miró hacia abajo. Vió a Javier, con los ojos llenos de lágrimas de orgullo, y a los niños, agitando el cartel con fuerza.—Quiero agradecer a muchas personas —dijo Elena, con voz clara.— A mi madre, por perdonarme y estar aquí. A Rosa, por tratarme como una hija. A Luna, mi hermana, que nunca me dejó sola. A Javier, mi marido, que me dio el amor y el apoyo que necesitaba. Y a los niños de la Escuela San José —que me enseñaron a sonreír de nuevo y a recordar por qué quería ser maestra. Este título es para todos ustedes.Los asistentes aplaudieron con
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