Llegamos a la casa de mis padres, o lo que pensé que era la casa de mis padres. Jasper salió primero y luego me abrió la puerta, bajando las maletas después. Yo me quedé un segundo de pie mirando toda la fachada; era una casa hermosa, no había duda de ello, pero era más pequeña de lo que recordaba la casa donde nací y crecí, mi verdadero hogar.Me apresuré a caminar hacia la entrada. Respiré hondo, mirando el timbre. Después de pensarlo por unos segundos bastante rápidos, me puse recta y lo presioné. El sonido resonó en el interior.—¡Cariño, hay alguien en la puerta, puedes abrir! —oí la voz de mi padre desde adentro.Aquello hizo que se me aguaran los ojos antes de tiempo. Abrí los labios para soltar aire y entonces la puerta se abrió suavemente. Mi madre estaba ahí, de pie, con un vestido corto estilo campana de color azul pastel. Me miró confundida, entrecerró los ojos y luego, al verme bien, los abrió de golpe.—¿Hija?Sus ojos estaban fijos en mí, llenos de una incredulidad desg
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