Minutos más tarde, luego de ducharse y arreglarse Macarena bajó a cenar. Al llegar al comedor, la mesa ya estaba servida. Lucas ya había descorchado la botella de vino y servido las dos copas. Y tanto él como Marlene la esperaban. —Siéntate, por favor —dijo él retirando la silla con un gesto caballeroso. —¡Gracias! —murmuró ella. Durante la cena, conversaron poco. Lucas parecía muy relajado. Tomaba la mano de Marlene en algunas ocasiones y la miraba con ternura. Para Macarena observarlos juntos era un poco incómodo. No porque sintiera celos, sino porque en el fondo aquel nuevo Lucas parecía el hombre perfecto del cual se enamoró en algún momento. En medio de la velada, Macarena se levantó con la excusa de ir al baño. —Con permiso, debo ir al baño. Apenas salió al pasillo, se detuvo para respirar, se sentía asfixiada en medio de aquella situación. También le preocupaba no haber recibido llamadas ni mensajes de Jeremías. Entró al baño, cerró la puerta. Justo en ese instante, su t
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