¿Alexander la veía como a una niña de tres años? ¡Incluso los tres niños podían ir solos!Por eso, jamás lo llamaría cuando terminara.Levantó la vista y vio su reflejo en el espejo. Su tez no se veía tan mal, aunque la gasa que rodeaba su frente era evidente. Era el resultado de haberse golpeado con el cristal.Había tenido suerte…Se puso de pie, dispuesta a tirar de la cadena, pero sus dedos se detuvieron.La insonorización no era buena. Si descargaba el inodoro, él lo escucharía claramente. Pero si no lo hacía… la sangre quedaría allí.Olvídalo.No iba a seguir pensando en eso; todavía le dolía la cabeza. Si él quería cargarla de nuevo, que lo hiciera. No era la primera vez que la abrazaba. Ella era incapaz de resistirse, ya fuera por su fuerza física o por su agudeza mental.En cuanto descargó el inodoro, la puerta se abrió, tal como había supuesto, y Alexander entró.La tomó en brazos, la sacó del baño y la colocó con cuidado sobre la cama.Eran casi las ocho. Maya se acomodó pa
Leer más