— Freya — ronronea Nicolás contra mi oreja, su aliento caliente rozando el lóbulo antes de que sus labios se cierren alrededor, succionando con suficiente fuerza para que un gemido se me escape antes de poder contenerlo — ¿Tan pronto olvidas a quién perteneces?No me giro. No necesito ver su expresión para saber que está furioso. Los dedos de Nicolás se enroscan alrededor de mi muñeca, no con suficiente fuerza para lastimar, pero sí para recordarme que podría hacerlo si quisiera. Su otro brazo se apoya en la mesa tras de mí.— No te pertenezco, Nicolás — respondo, aunque mi voz suena más débil de lo que me gustaría. Muevo la cadera apenas, rozando su ingle sin querer, y el gruñido que le arranco es tan primitivo que siento cómo se me sonroja el rostro de inmediato — ¿Q-qué haces? Tenemos que volver al trabajo.Sus dedos se hunden en mi carne, justo donde la piel es más sensible, y sé que mañana tendré moretones con la forma de sus yemas. Pero no me importa en ese momento.— Miras a ot
Leer más