305. ¿Normalidad?
LeonardoEl silencio de la casa era acogedor y, al mismo tiempo, inquietante.Cuando abrí la puerta, el aroma amaderado tan familiar me envolvió, pero algo no encajaba. Tal vez fuera solo mi mente exhausta intentando encontrar un rastro de normalidad en medio del caos en que se había convertido mi vida.Subí las escaleras despacio, con el peso de la responsabilidad impregnado en cada paso. Debería sentir alivio por haber sacado por fin a Magnus del hospital, por poder decirle a Amber que en dos días estaríamos lejos de allí, fuera del alcance de Martina. Pero, en lugar de eso, tenía un nudo en el pecho. Una presión incómoda que no sabía explicar.Al llegar al dormitorio, encontré a Amber sentada en el borde de la cama, con las manos apoyadas sobre el vientre, moviéndolas lenta e inconscientemente, como si estuviera calmando a las niñas. Su mirada se perdía en la ventana, observando el horizonte como si buscara una respuesta que ni siquiera yo podía darle."Eh", la llamé con suavidad,
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