308. Fantasmas del pasado
Amber
Terminé de doblar la última prenda y la guardé en el cajón, dejando escapar un suspiro largo y cansado. Habíamos vuelto. La casa, incluso con toda su grandeza, se sentía distinta, como si el peso de todo lo que habíamos vivido en los últimos meses se hubiera quedado atrapado entre sus paredes.
Mis manos fueron instintivamente a mi vientre, sintiendo el leve movimiento de las niñas. Quería que esto fuera un nuevo comienzo. Quería creer que ahora estábamos a salvo.
Pero cuando Leonardo entr