311. El Confrontamiento con el Pasado
Amber
El silencio del cuarto era absoluto cuando abrí los ojos. La luz suave del amanecer se filtraba por las cortinas, bañando los muebles en tonos dorados, pero el lado de la cama donde dormía Leonardo estaba vacío. Pasé la mano por las sábanas frías y suspiré. Sabía que se había acostado tarde, seguramente dándole vueltas a todo lo que había descubierto sobre Uria. Pero en ese momento mi mente estaba en otra parte.
La verdad.
Había pasado gran parte de la noche despierta, mirando el techo, s