*—Ezra:El teléfono terminó de encender y Ezra lo tomó con manos aún un poco tensas. La pantalla se llenó de notificaciones: Ethan, Engel, Callum, Adrien, Arianny… incluso varios compañeros del trabajo. Frunció el ceño, incrédulo. ¿Cómo demonios se habían enterado tan rápido? ¿Quién había ido con el chisme?Se llevó la mano a la frente y se dio un leve golpe mental. Claro. Había estado en una velada con sus compañeros, en plena despedida, rodeado de risas y copas, cuando su cuerpo decidió que era el momento perfecto para que el celo lo sorprendiera sin previo aviso. No había sido precisamente discreto. Además, sabía que las noticias volaban en estos círculos, era más que probable que empleados de los clubes nocturnos ya estuvieran murmurando que había entrado en celo y que su jefe, nada menos que Dante, había sido quien decidió acompañarlo en este. ¡Qué vergüenza! Ezra revisó los mensajes uno por uno sin contestar, porque no tenía tiempo para eso ahora. La mayoría parecían… felic
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