*—Ezra:
¿Acaso ya había pasado?
Ezra apretó los dientes al volverse plenamente consciente de la presión dentro de su cuerpo, el nudo de Dante aún anclado e impidiéndoles separarse. Era una sensación profunda, pesada, palpitante, que lo mantenía unido a él incluso en el silencio posterior.
Cerró los ojos y trató de ordenar sus recuerdos. Había tenido momentos de lucidez en medio del placer: deseos que brotaban sin filtro, promesas susurradas, movimientos que parecían no tener fin…
No sabía cuán