*—Dante:
«Hazme un bebé», esas habían sido las palabras pronunciadas por Ezra en medio del acto íntimo.
Incluso con la mente clara, sabía que Ezra no podía estar hablando en serio. El calor nublaba pensamientos y amplificaba impulsos de omega. Decidió no detenerse, siguió moviéndose con él, sintiendo cómo su propio deseo crecía bajo el vientre, empujándolo cada vez más cerca del límite.
—Un bebé… por favor… —lloriqueó Ezra con desesperación.
Sus manos dejaron sus pezones y descendieron hasta su