Dos semanas... Dos semanas sin saber de Ethan se le había pegado al cuerpo como una fiebre lenta, de esas que no te tumban de golpe, pero te van apagando por dentro mientras sigues caminando, sonriendo y fingiendo que todo es normal. No era que el mundo se hubiera detenido, al contrario, el mundo seguía, el edificio seguía, la ciudad seguía. Y eso era lo más cruel, porque a ella la habían dejado suspendida en un punto exacto del tiempo, justo en el momento en que él la miró como si no la reconociera y la puerta se cerró sin darle una oportunidad. Ethan no aparecía por ningún lado. No respondía llamadas, no respondía mensajes, no devolvía nada. "¿Dónde estás, Ethan?" En el edificio, su ausencia se sentía como se sienten las cosas que no se explican, no por falta de datos, sino por falta de v
Ler mais