Sonja no respondió de inmediato.El viento siguió moviendo lentamente los árboles alrededor de la mansión mientras la nieve caía sobre ambas. Lena podía escuchar a lo lejos las voces apagadas dentro de la casa, el movimiento desesperado de los hermanos Azuleja alrededor de Reyk y el crujido constante de las ramas bajo el peso del invierno.Pero ahí afuera el mundo parecía detenido.Sonja seguía mirando el bosque.Quieta.Demasiado quieta.Y aquello solo consiguió aumentar la angustia dentro del pecho de Lena.Porque conocía a su amiga desde hacía demasiados años. Había visto a Sonja furiosa, aterrada, rota, desesperada y también completamente perdida. Pero nunca la había visto así.Vacía.Como si una parte esencial de ella simplemente hubiese dejado de existir.Finalmente Sonja habló.—No me rendí.La voz salió baja, cansada, casi ausente.Lena tragó saliva lentamente mientras intentaba controlar las lágrimas acumulándose otra vez en sus ojos.—Entonces explícame qué acabas de hacer.
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