Una semana después del nacimiento del bebé, la mansión de Lena había dejado de sentirse como un escondite silencioso en medio del bosque. Durante días, lobos de distintas manadas cercanas habían llegado hasta la casa para llevar comida, ropa para el niño o simplemente para comprobar con sus propios ojos que Alana estaba viva y que el bebé realmente existía. La noticia se había extendido rápido entre ellos, porque no era común que naciera un híbrido y mucho menos en medio de todo el caos que Daren había provocado en los últimos meses.La nieve seguía cayendo constantemente sobre los bosques del norte, cubriendo los caminos y los techos de la mansión, pero dentro de la casa el ambiente era distinto. Había más ruido, más conversaciones y una sensación de vida que hacía mucho tiempo no existía en aquel lugar.Lucian observaba todo desde una de las ventanas de la sala principal mientras otro par de lobos terminaban de despedirse de Alana. Los vio salir entre la nieve después de inclinar la
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