La voz de Veer apenas se escuchó por encima del viento, pero aun así logró que el cuerpo entero de Lucian se tensara. La nieve seguía cayendo lentamente alrededor de ellos, acumulándose sobre el pórtico de la mansión y cubriendo los árboles del bosque con una capa blanca que hacía que todo pareciera demasiado silencioso. Durante unos segundos nadie habló. Reyk permanecía rígido a su lado y Eiden seguía observando a Veer con las garras todavía extendidas, listo para atacar si era necesario.
Luci