Valentín cargó mi maleta con una sonrisa en la cara y mirada suficiente, frente a la mirada llena de curiosidad de todos los presentes. Pude sentir el gruñido de algunos híbridos de lobo, la admiración de muchos mestizos de vampiro. Carla y Diana no estaban menos que sorprendidas con aquello, pero al menos les había justificado que Jan y los lobos se marchaban durante unos días y que ese, y solo ese, era el motivo por el que me iba con Valentín durante unos días. Si me creyeron o no, era otro tema. No me pareció correcto meterme dentro de sus cabezas, para saber exactamente lo que opinaban de aquello. Creo que su mirada y su ceño fruncido ya hablaban por sí solos. Intenté no mostrar nerviosismo mientras Valentín conducía su deportivo por la autopista. Música suave instrumental de fondo, con un punto melancólico. Como mi estado de humor.No tenía sentido que echara de menos a Jan tan pronto, pero no podía negar que de alguna forma podía sentir la distancia que crecía minuto a
Leer más