Mundo de ficçãoIniciar sessãoValentín me acompañó a la facultad por la mañana, aunque no bajó del coche. El sol brillaba en lo alto, iluminando casi de forma perturbadora todo lo que nos rodeaba. Me senté entre Diana y Carla, intentando centrarme en las clases, pese a los susurros que me llegaban desde varios puntos del aula. Desde luego a nadie le había pasado desapercibida mi llegada con Valentín, ni mi recogida con maleta incluida la tarde anterior.
—Creo que ya hay apuestas sobre mí —les informé a mis amigas haciendo una mueca, a media clase.
—De momento va en cabeza el vampiro —afirmó Diana con una sonrisa traviesa—. Casi me habían convencido incluso a mí de que llegarías con un pañuelo en el cuello esta mañana.
—Los hay que sospechaban que simplemente no vendrías —me dijo Carla apretando los labios divertida—. Ya se sabe que los vampiros son criaturas especialmente sedientas de noche, y no solo de sangre.
—Qué graciosillas nos hemos levantado hoy —les dije haciendo una mueca mi







