Mundo de ficçãoIniciar sessãoSubimos al coche y solo cuando ya habíamos salido del recinto recordé mis pintas. Llevaba unas deportivas que al final era lo más importante si tenía que correr siguiendo un rastro. Confiaba en Valentín. ¿Pero Roman? La posibilidad de tener que convertirme en lobo para seguir el rastro ya sería un duro golpe para Valentín como para que uno de sus amigos tuviera que presenciarlo. Pero Sally estaba por delante de todo aquello. Haría lo que fuera para llegar a ella. Y para advertir a la manada, si era necesario.
Mi mirada había quedado perdida mientras Valentín conducía en silencio a una velocidad que sobrepasaba por mucho los establecidos por las normativas, pero su deportivo no parecía para nada ir forzado. Roman respetó el silencio del coche, aunque podía sentir cierta diversión en él. Como si su propia mente estuviera abierta para mí, a diferencia de







