—Escucha bien lo que haremos al respecto con la situación —sugirió con amabilidad—. Pero antes necesito que abras tu mente y tu corazón de mujer buena y dedicada a su hogar porque lo que voy a decirte no me gusta ni siquiera a mí...—Tus palabras me dicen claramente que utilizarás la presencia de tus padres para acallar los rumores y que los vean como objetos vulnerables y crear un aura de empatía con los que te rodean —la boca de Leónid se abrió, así como sus ojos, al escuchar las palabras de Valeria—. Tienes razón: ¡es una verdadera mierda! —Ella, en cambio, observó con una sonrisa a su amigo Nino todavía batallar con los medios de una manera tan fresca y sencilla que la envidia la invadió por completo—; sin embargo, tienes razón, necesitamos que estas personas a nuestro alrededor se vayan de aquí.—Definitivamente debes tener espías en todos los lugares, Valeria —ella sonrió de manera satisfactoria porque ahora tenía su atención—. De otro modo, ¿cómo sabes que voy a hacer eso con m
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