Manhattan siempre había sido una ciudad de ruidos, luces y movimiento constante, pero para Lilian Marcus, el entorno empezó a transformarse en algo amenazador, se sentía vigilada todo el tiempo y cada vez que miraba hacia atrás, alguien la seguía. Ella no era consciente de que Anya Myers, consumida por un odio que le quemaba el alma, había decidido que matarla (tal como lo hizo con Maggy) era un castigo demasiado simple. Anya quería algo más doloroso: quería arrebatarle su seguridad, su credibilidad y, finalmente, el amor de Leonid.Quería que Lilian se viera ante el mundo como una mujer rota y desquiciada para que por fin Leonid perdiera interés en ella y regresara a su mundo de oscuridad y vicio.La noche del lunes, Leonid y Lilian asistieron a una de las cenas de negocios más exclusivas del Hotel Pierre. Leonid se movía entre los magnates con la confianza de un rey, luciendo a Lilian como su joya más preciada. Ella, radiante en un vestido de seda color esmeralda, intentaba mantener
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