La mañana en Salerno, Italia, les regaló una preciosa vista de flores y capullos entreabiertos en aquel día de marzo, cuando la primavera apenas iniciaba, casualmente, con el nuevo comienzo de Valeria Montenegro convertida en Violett Blum. Nino Montreau se despidió con lágrimas en los ojos, no solo por la partida, sino por la emoción de saber que sería él mismo quien daría comienzo al futuro de Valeria con ViolettBeautifull.Abrazó al pequeño Liam, quien acarició su flequillo y le acomodó la bufanda de seda que, con todo el amor del mundo, le había obsequiado Valeria junto a un colorido traje de tres piezas. El chaleco bordado en lentejuelas se ajustaba perfectamente al tono mandarina del pantalón hecho a medida y a la chaqueta que resguardaba una impoluta camisa blanca, clásica.—¿Eres mi tío? —lanzó un gritito emocionado un Nino que casi lloró ante las palabras del pequeño que mantenía entre sus brazos.—Por supuesto que soy el tío Nino, mi príncipe —besó su cabecita rubia y le acom
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