Habían pasado varios días desde el ataque, pero para Stella el tiempo no había avanzado de manera normal. Con cada día que pasaba, una mezcla extraña entre alivio y ansiedad se iba instalando en su sistema. Alivio porque el peligro había terminado y dicho suceso no había pasado a más, y ansiedad porque sabía que pronto tendría que pararse una vez más frente a un estrado para hablar de lo ocurrido y, mientras repasaba lo ocurrido y buscaba grietas, posibles finales distintos aparecían en su mente. Algunos buenos y otros malos. La mañana de la audiencia, el cielo sobre Nueva York estaba cubierto de nubes grises, pesadas, como si acompañaran el peso que ella sentía en el pecho. Stella caminó por el pasillo del tribunal con paso contenido, sosteniendo la mano de Cyrus con fuerza. No por miedo exactamente, sino por necesidad. Él estaba allí, firme, erguido, con el rostro serio pero atento a cada pequeño gesto de ella. Louis caminaba a su otro lado, silencioso, protector, como ese pad
Ler mais