La ambulancia dejó el edificio mientras la patrulla los escoltaba a los dos hacia la comisaría. Cyrus iba sentado con las manos entrelazadas, aún respirando con dificultad por la tensión acumulada. Frente a él, Stella mantenía la mirada clavada en sus dedos temblorosos, intentando ignorar los destellos rojos y azules que entraban por la ventana.
Ninguno de los dos había pronunciado una palabra desde que salieron de la empresa.
Al llegar, un oficial los condujo hacia una sala pequeña con dos m