Habían pasado varios días desde el ataque, pero para Stella el tiempo no había avanzado de manera normal. Con cada día que pasaba, una mezcla extraña entre alivio y ansiedad se iba instalando en su sistema.
Alivio porque el peligro había terminado y dicho suceso no había pasado a más, y ansiedad porque sabía que pronto tendría que pararse una vez más frente a un estrado para hablar de lo ocurrido y, mientras repasaba lo ocurrido y buscaba grietas, posibles finales distintos aparecían en su me