Stephano dio otro paso y la tensión entre ellos se volvió más intensa, podía sentir su mirada recorriéndola, el vínculo incompleto les exigía que recordaran lo que aún no había terminado.—Solo quería asegurarme de que estabas bien —murmuró él. Su tono era caballeroso pero debajo latía un hambre salvaje que hacía que el cuerpo de Adhara se tensara aún más. Sus muslos se apretaron involuntariamente, luchando contra el calor que se acumulaba allí y ya no por causa de una droga.Ella tragó saliva negándose a mostrar cómo su cercanía la afectaba. Un deseo crudo, animal, que ninguno de los dos podía negar, aunque Adhara preferiría morir antes que admitirlo en voz alta.—Vete, Stephano, no necesito que vengas aquí a "asegurarte que estoy bien", no te necesito.—Por favor, déjame hablar contigo solo un momento.Adhara se giró hacia él por fin.Su mirada era fría aunque por dentro seguía dolida por su mentira.—No tengo nada que hablar contigo, Stephano —respondió con calma cortante—. Vuelve
Leer más