41. Presagio
Se inclinó entonces, despacio, dándole tiempo para apartarse si quisiera, aunque ambos sabían que no lo haría. Sus labios rozaron los de ella con una lentitud tortuosa, una reclamación silenciosa, profunda, anhelante.Su lengua se deslizó dentro de su boca con posesividad contenida, saboreándola, deleitándose con su hembra como siempre que podía hacerlo. Zoe gimió bajo contra sus labios, un sonido que tuvo que ahogar para no despertar a los pequeños.Sus dedos se enredaron en el pelo de la nuca de Caius, tirando ligeramente, pidiéndole más sin palabras.Cuando se separó, ambos jadeaban.Él apoyó la frente contra la de ella, respirando su aliento.—Vuelvo pronto —prometió con voz ronca—. Tengo que asistir a la maldita fiesta por protocolo, no te muevas de aquí hasta que regrese por ti. ¿Entendido?Él le dio otro beso rápido, esta vez en la comisura de su boca, un roce que fue más una marca que un adiós.Se irguió con fluidez felina, lanzándole una última mirada ardiente, una que promet
Leer más