– Presagios en el horizonteRubén se encontraba en su despacho, rodeado de carpetas y planos de proyectos de seguridad, pero su atención estaba centrada en la pantalla de su teléfono. Deslizaba el dedo con parsimonia, observando una galería de fotografías de residencias de lujo que una exclusiva inmobiliaria le había enviado esa misma mañana. Buscaba algo más que una casa; buscaba un santuario. Quería un lugar con techos altos, mucha luz natural y, por supuesto, la piscina que Isaac tanto deseaba. Al ver la imagen de una propiedad con un jardín inmenso y una terraza acristalada, sonrió para sí mismo, imaginando a Cristina allí, lejos de las sombras de los Caruso.De pronto, la vibración del teléfono interrumpió sus sueños. El nombre de su madre, Ángela, brillaba en la pantalla. Rubén respondió de inmediato.—Hola, madre.—Hola, hijo. —¿Cómo has estado? —La voz de Ángela sonaba cálida, pero había un matiz de cautela que Rubén detectó al instante.—Estoy feliz, mamá. Realmente feliz —r
Leer más