Mientras Matilda estaba en casa, se preocupó de cuidar el huerto.'Hey, mambo, mambo italiano.Hey, mambo, mambo italiano.Go, go, go you mixed up siciliano…'Cantaba y bailaba, canciones que recordaba de su infancia. Lo que la hacía feliz.Lo que la ponía de buen humor.“Ya pareces trompo”, la interrumpe su abuelo, quien se acercó al huerto.“¡Buenos días, Toto!¿Dormiste bien?”, se acerca Matilda a abrazarlo.“Sí, mi niña.Pensando que ya tienes pocos días en casa.”Matilda ladea la cabeza, “eres tú el que no quiere irse a vivir conmigo.”Alonso sonríe, “no puedo dejar el hogar de mi Ella.Además, este viejo, solo sería una carga para ti.”“No digas esas cosas.Tendría el mejor equipo para que te atienda…Médicos, cocinero, seguridad…”“Nada de eso es relevante.”“¿Entonces?”Alonso se sienta en una banca cercana, “todo lo que necesito está aquí.El hogar que Fiorella, dejó para mí.”Matilda se acerca a Alonso, le ofrece un ramo del huerto, “tienes razón.Tenemos todo lo necesario y
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