“Desde entonces, te puedo decir, que me comenzó a regresar el saludo.Cuando preguntaba por progresos, me atrevía a preguntarle por ella y sus días, a veces contestaba, otras me ignoraba por completo. Pero, poco a poco me acerqué a ella, un dulce, un café, un postre… todo.Al inicio no lo aceptó, luego que tuvo una urgencia económica… mis detalles eran lo único que comía en horas… ahí fue que finalmente aceptó una cita.”Matilda ríe, “la pobre estaba muerta de hambre…”“¡Claro!Era la mejor en enfermería, no la soltaban ni un segundo.”“Si no fuera por eso, ¿te habría aceptado la salida?”Alonso ríe, “ella siempre dijo que no, pero, yo creo que sí.”“Tal vez.”“En el fondo, siempre quiso familia.Soñaba con hijos.Una vida tranquila, al retirarnos.”Los ojos de Alonso se llenaron de emociones. Matilda lo abrazó, “es todo lo que has logrado…”“sí, espero que ella esté feliz de verlos así”, Alonso suspira y la toma de la mano, “lo que te quiero decir es…Si Fiorella se hubiera cerrado e
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