NeriahCierro los ojos, ya no quiero ver, solo quiero sentir, respirar, abandonarme a esta hoguera que me engulle y me eleva fuera de mí. El mundo desaparece, las sombras desaparecen, solo queda su calor, su aliento, su cuerpo imprimiéndose al mío como una verdad que siempre he llevado dentro sin haberla nombrado jamás. Y cuanto más me toma, más me abre, más siento que no es una primera vez, sino un reencuentro, como si mi cuerpo lo hubiera esperado siempre, como si lo reconociera, lo llamara, lo acogiera una y otra vez en un vértigo sin fin.Sus manos aprietan mis caderas y me arqueo contra él, gimo, mis labios murmuran su nombre, mi piel se empapa de su calor. Cada embestida me ancla más profundamente en él y, sin embargo, me libera, como si renaciera a cada segundo. Y lo siento devorarme, reclamarme, tomarme como se toma un juramento de vida, un juramento de fuego.— Kael… yo… oh, Kael… sí… te siento… te reconozco… jadeo, mientras mis dedos resbalan por sus poderosos brazos, mis uñ
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