El vuelo duró una hora y cincuenta y tres minutos.Asientos contiguos porque la reserva la había hecho Paula con la lógica de quien gestiona viajes de trabajo de dos personas y que asigna los asientos del mismo modo que asignaría la reserva de una sala de reuniones: juntos por eficiencia, sin más cálculo que ese.Isidora ocupó el del lado de la ventana.Matteo el del pasillo.El avión despegó sobre Barcelona y viró hacia el noreste con esa inclinación específica que hace que la ciudad aparezca en el cristal durante treinta segundos, reducida, geométrica, antes de que las nubes la cubran y lo único que quede sea el blanco.No hablaron durante el primer tramo del vuelo.No porque hubiera incomodidad sino porque el avión en vuelo estabilizado tiene un tipo de silencio que no requiere ser llenado. La altitud y el ruido del motor crean una burbuja específica donde el silencio entre dos personas que se conocen bien no pide nada.Isidora sacó el bloc de bocetos.Trabajó durante cuarenta minu
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