El martes amaneció con lluvia.Barcelona bajo el agua era una ciudad con otro registro. Más quieta, los colores de las fachadas más saturados bajo la luz gris uniforme, el ruido del tráfico amortiguado por el agua sobre el asfalto. El Eixample con sus bloques de cuadrícula vueltos oscuros por la humedad, los toldos recogidos, la gente apresurando el paso entre portal y portal.Isidora llegó al edificio Franzani con la chaqueta empapada desde los trescientos metros entre el taxi y la puerta de entrada. Se cambió en la oficina por el jersey de reserva que guardaba en el armario bajo la ventana, hábito adquirido en sus primeros meses en Barcelona, donde la lluvia llegaba sin avisar con suficiente frecuencia para que la reserva valiera la pena. Organizó su mente para la reunión de las diez con Valentina Roca.A las nueve y veinte, Matteo apareció en la puerta del departamento.Esta vez llevaba dos cafés de la cafetería del segundo piso. Las tazas de porcelana con el logotipo del grupo, no
Leer más