Matteo salió del ascensor.Isidora no entró.Se quedaron en el pasillo del sótano, los dos de pie, con la carpeta de él bajo el brazo y el teléfono de ella todavía en la mano. El ascensor emitió un pitido suave y las puertas se cerraron solas detrás de él.—¿Qué haces aquí? —preguntó Matteo. La pregunta directa de quien tiene la sorpresa suficiente como para saltarse el protocolo.—Lo mismo que tú, supongo —dijo Isidora.Él llevaba una carpeta. No la de documentos de contratos que habría en el archivo de la sección C, sino del tipo que Isidora reconocía: cartón envejecido, el olor específico del papel de conservación, las anillas de plástico que se usaban en la sección B.Del mismo archivo que ella.De la misma sección.Matteo lo notó en su mirada.—El archivo histórico está en la sección B —dijo Isidora, con el tono neutro de quien da información.—Lo sé —dijo él.—El archivo de contratos está en la sección C.—También lo sé.Un silencio con peso.—¿Qué carpeta es esa? —preguntó Isid
Leer más